miércoles, octubre 28, 2009

Destino Final 4: Lo mismo pero en 3D


Es precisamente lo que tienen las sagas, que una película tras otra vamos asistiendo a la misma historia con ligeras varaciones. Si en "Destino final" un chico tenia una promonición de que su avión se iba a estrellar justo antes de despegar, en la segunda era una promonición acerca de un aparatoso y sangriento accidente multiple en una carretera y en la tercera una premonición alertaba a sus jovenes protagonistas de que la atracción de feria en la que van a montar va a sufrir un desagradable accidente. En esta "Destino final 4" cuarta entrega no podia ser menos y en este caso el jovenzuelo de turno tiene una premonición mientras asiste a una carrera del circuito NASCAR: varios coches se estrellarán y la grada en la que ellos están sentados se vera gravemente afectada. La novedad se encuentra en que esta vez el espectador va a tener que lidiar con tuercas, barras de metal y cuerpos varios que saltan de la pantalla hasta tus gafas de tres dimensiones. Fin de la novedad.
Al igual que en las anteriores entregas toda la diversión de "Destino final 4" y la espectacularidad (no se porque se empeñan en venderlas como películas de terror cuando en realidad son autenticas comedias...) esta en la primera media hora de metraje. Efectivamente toda la presentación de los distintos personajes, la forma en que lentamente se va desencadenando la tragedia y finalmente el festin de cabezas aplastadas por neumaticos (si, bueno...) y las muertes más retorcidas que el guionista y el departamento de efectos especiales puedan imaginar, son la mejor baza de la película. Una vez pasada la sorpresa inicial, el suspense decae y la cinta se limita a ir acabando con los supervivientes de las formas más enrevesadas posibles (como la mayoría de películas de terror de estas características, pensara algún lector avezado) de forma repetitiva y sin tensión alguna. Hay algunas secuencias muy divertidas, a parte de las iniciales comentadas, como esa que transcurre entre un paleto nazi y un afroamericano al ritmo del "Why Can't we be friends" pero sin llegar a levantar el subidón inicial.
Pero lo que de verdad me intriga de esta saga es su denuncia (probablemente involuntaria) de la fragilidad de nuestras existencias. Bajo ese aspecto de tranquilidad y modernidad de la sociedad norteamericana que retrata algo esta podrido en el interior. Tornillos mal ajustados, palancas que se atascan o se sueltan según convenga, sistemas de seguridad que no saltan, frenos que no frenan... mil y un accidentes caseros posibles que nos vienen a decir que estamos sentados sobre bombas de relojeria y en cualquier momento todo se puede ir al carajo. Y tambien porque no, un mensaje "Disfruta de la vida porque en cualquier momento te puede atropellar un camión salido de la nada"

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