miércoles, agosto 23, 2006

UNITED 93: El cuarto avión

Cada vez que ocurre algo terrible que hace historia y además se graba en los corazones de cada uno, al hablar de ello preguntamos al de enfrente que dónde estaba y qué hacía en el momento en que sucedió el hecho referido. Y los atentados del 11 de septiembre fueron lo suficientemente impactantes como para que nos acordemos de aquello que nos ocupaba antes de sentarnos frente al televisor a ver el horrendo espectáculo que se nos ofrecía en directo. Pero a partir del día siguiente, en Estados Unidos, se prohibió hablar. Los recuerdos eran demasiado espantosos y se llegó incluso a censurar una enorme lista de canciones, que debían ser retiradas de las emisoras musicales, para que el pueblo americano no se deprimiera más de lo que ya estaba.
Y todo ese mutismo como vino se fue. En una mañana. O al menos da esa impresión al saber que años más tarde el cine y la televisión se ocupan en masa de un tema tan cinematográfico como el vivido entonces. Primero fueron una serie de cortos, 11, de 11 minutos, dirigidos por 11 directores diferentes, los que pudimos ver en homenaje a las víctimas y familiares. Eso fue en 2002 También entonces “The guys” con Sigourney Weaver abordaba el tema desde las heridas debidas a los recuerdos. Y ahora Oliver Stone estrena “World Trade Center” y para televisión se realiza “Flight 93”. Pero antes de que podamos ver la cinta de Stone y calculando las pocas posibilidades que hay de que el título para televisión llegue a las nuestras, sí podremos disfrutar de “United 93”, la historia para cine, que también cuenta la destinada a la pequeña pantalla, del avión que los secuestradores no lograron estrellar contra el Capitolio debido al coraje y la determinación de los pasajeros que en él viajaban.
Y digo disfrutar porque es una auténtica joya, no porque se vaya a pasar un buen rato a la sala. Paul Greengrass, su director, ya ha ofrecido varios ejemplos de maestría a lo largo de su carrera, como “Bloody Sunday”, y de nuevo vuelve a demostrar que a la hora de hacer cine comprometido no le gana nadie. Su estética ya forma parte de su personalidad: un grano enorme más bien decolorado en sepia que le da a la cinta una sensación de documental, pulso siempre nervioso, al servicio de todo lo que está ocurriendo y una traslación exhaustiva de los acontecimientos que nos recrea a tiempo casi real.
Un aviso: la primera hora es dura para cualquier espectador que no esté familiarizado ni con el lenguaje ni con el trabajo que se lleva a cabo en una torre de control, porque se centra de forma prácticamente exclusiva en el mundo que ellos dominan y del que depende el correcto tráfico aéreo. A los veinte minutos estamos algo cansados de los tecnicismos, y cuando ya pensamos que lo que se dijo de ella en el pasado festival de Cannes acerca de que era una película extraordinaria, no tenía más base que la de alabar a un director que se está convirtiendo en un cineasta de culto, volvemos al avión secuestrado y sufrimos con los pasajeros las consecuencias del secuestro que soportaron, los momentos en los que se dieron cuenta de que o luchaban o nadie iba a defenderlos y por fin la toma de la decisión que hizo al United 93 desviarse de su objetivo terrorista. Y entonces, con todo el conjunto en la mano ya sí, ya entendemos que todo era necesario, incluyendo la parte en que, caminando junto a los controladores en su reducido espacio, nos perdemos. Y salimos del cine con el alma encogida, incapaces ni siquiera de dedicarle a Greengrass el aplauso que se merece por haber logrado rodar una de las mejores películas del año.
Silvia García Jerez

Etiquetas:

Marketing OnlineAmigosVuelos BaratosLibreriaFotolog