sábado, octubre 31, 2009

No a la guerra

Primero queridos lectores pulsad el play y ver el trailer de "Green Zone", luego os suelto el rollo.


Hasta ahora parece que la guerra de Irak, injusta e impopular como es, no depierta demasiado interes en los espectadores. Ni en Estados Unidos ni en el resto del mundo. Parece que el tener que ver casi todos los días los horrores de la guerra en las noticias nos echa para atras a la hora de acudir a ver una peli que trate sobre Irak. Y eso que ya se han hecho algunas películas muy buenas al respecto como "Redacted", "En el valle de Elah" o la al parecer estupenda "The Hurt Locker" (que permanece inedita en España) incluso algunas de terror como "Red Sands" o el thriller español para el año que viene "Enterrado". Aún así no parece que el público este muy motivado para acudir en masa a ver alguna de ellas. Puede que la película de Paul Greengrass , "Green Zone" cambie esta tendencia. El tener al mismo Jason Bourne en ella parece una buena señal.
Una vez visto el trailer ya se puede decir; Green Zone no esta rodada en Irak, ni pais de la zona alguno, sino en la piel de toro. Si señor, entre Castilla la mancha y Almeria y el resultado es perfecto. Además la segunda unidad es del mítico Carlos Gil así que ¿quien dijo que estas cosas solo las podían hacer los americanos?

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lunes, agosto 13, 2007

El Ultimatum de Bourne: Espia de espias




Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con una película de espías. No soy nada fan de 007 y el “Casino Royale” de ese Bond tan erróneo que es Daniel Craig me aburrió más que muchas otras de la serie. El mismo protagonista de Bourne, Matt Damon, me parece de lo peorcito en la segunda película de Robert De Niro ese retrato del hombre que convirtió la CIA en el organismo que hoy es titulado “El buen pastor”
Sin embargo, ese Damon que casi nunca me convence se me antoja pieza fundamental en este largo, aquí sí me creo que sea un tipo listo imposible de atrapar. Supongo que mucha culpa de eso la tiene el director, Paul Greengrass, que fue nominado este mismo año al Oscar por “United 93”, la mejor reconstrucción hasta la fecha de lo ocurrido con el cuarto avión del 11 S. Y viendo su escasa carrera nos damos cuenta de que no hay muchos como él, que dominen la tensión y el dramatismo con esa perfección. Su técnica es asombrosa y con inteligencia demuestra que se puede contar una historia de pura acción utilizando los planos necesarios y el ángulo de cámara correcto para convertirte poco menos que en cómplice del mejor agente secreto de los últimos años.
Así que ver este ultimátum se torna una experiencia casi novedosa con respecto a lo que se viene estrenando porque lejos de situarse al mismo nivel que tantas películas que acaban siendo videoclips de larga duración, la presente es todo un ejercicio de estilo que debería verse una vez al mes en los colegios en general y en las escuelas de cine en particular.
A esto hay que añadir la gozada de disfrutar de un mano a mano entre dos de los mejores actores de la actualidad: Joan Allen y David Strathairn. Ver sus escenas juntos es uno de esos placeres que no se suelen tener en las pantallas veraniegas, ya que actores de esa categoría sólo se unen para rodar títulos que degustamos en épocas de premios, porque, aunque la Academia los ignore, directores y productores saben que ellos dan los mejores resultados y por uno u otro trabajo son nominados a la dorada estatuilla. Lo malo es que ninguno será candidato por esta cinta, ya que la acción es un género maltratado. Como mucho recogerán únicamente el aplauso de crítica y público, algo que creo que tiene garantizado.

Silvia García Jerez

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miércoles, agosto 23, 2006

UNITED 93: El cuarto avión

Cada vez que ocurre algo terrible que hace historia y además se graba en los corazones de cada uno, al hablar de ello preguntamos al de enfrente que dónde estaba y qué hacía en el momento en que sucedió el hecho referido. Y los atentados del 11 de septiembre fueron lo suficientemente impactantes como para que nos acordemos de aquello que nos ocupaba antes de sentarnos frente al televisor a ver el horrendo espectáculo que se nos ofrecía en directo. Pero a partir del día siguiente, en Estados Unidos, se prohibió hablar. Los recuerdos eran demasiado espantosos y se llegó incluso a censurar una enorme lista de canciones, que debían ser retiradas de las emisoras musicales, para que el pueblo americano no se deprimiera más de lo que ya estaba.
Y todo ese mutismo como vino se fue. En una mañana. O al menos da esa impresión al saber que años más tarde el cine y la televisión se ocupan en masa de un tema tan cinematográfico como el vivido entonces. Primero fueron una serie de cortos, 11, de 11 minutos, dirigidos por 11 directores diferentes, los que pudimos ver en homenaje a las víctimas y familiares. Eso fue en 2002 También entonces “The guys” con Sigourney Weaver abordaba el tema desde las heridas debidas a los recuerdos. Y ahora Oliver Stone estrena “World Trade Center” y para televisión se realiza “Flight 93”. Pero antes de que podamos ver la cinta de Stone y calculando las pocas posibilidades que hay de que el título para televisión llegue a las nuestras, sí podremos disfrutar de “United 93”, la historia para cine, que también cuenta la destinada a la pequeña pantalla, del avión que los secuestradores no lograron estrellar contra el Capitolio debido al coraje y la determinación de los pasajeros que en él viajaban.
Y digo disfrutar porque es una auténtica joya, no porque se vaya a pasar un buen rato a la sala. Paul Greengrass, su director, ya ha ofrecido varios ejemplos de maestría a lo largo de su carrera, como “Bloody Sunday”, y de nuevo vuelve a demostrar que a la hora de hacer cine comprometido no le gana nadie. Su estética ya forma parte de su personalidad: un grano enorme más bien decolorado en sepia que le da a la cinta una sensación de documental, pulso siempre nervioso, al servicio de todo lo que está ocurriendo y una traslación exhaustiva de los acontecimientos que nos recrea a tiempo casi real.
Un aviso: la primera hora es dura para cualquier espectador que no esté familiarizado ni con el lenguaje ni con el trabajo que se lleva a cabo en una torre de control, porque se centra de forma prácticamente exclusiva en el mundo que ellos dominan y del que depende el correcto tráfico aéreo. A los veinte minutos estamos algo cansados de los tecnicismos, y cuando ya pensamos que lo que se dijo de ella en el pasado festival de Cannes acerca de que era una película extraordinaria, no tenía más base que la de alabar a un director que se está convirtiendo en un cineasta de culto, volvemos al avión secuestrado y sufrimos con los pasajeros las consecuencias del secuestro que soportaron, los momentos en los que se dieron cuenta de que o luchaban o nadie iba a defenderlos y por fin la toma de la decisión que hizo al United 93 desviarse de su objetivo terrorista. Y entonces, con todo el conjunto en la mano ya sí, ya entendemos que todo era necesario, incluyendo la parte en que, caminando junto a los controladores en su reducido espacio, nos perdemos. Y salimos del cine con el alma encogida, incapaces ni siquiera de dedicarle a Greengrass el aplauso que se merece por haber logrado rodar una de las mejores películas del año.
Silvia García Jerez

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