domingo, junio 14, 2009

Presentación historica


La sala del terror del Museo de Cera de Madrid sirvió para que Paul Naschy y Víctor Matellano presentasen el libro Spanish Horror y el galardón Talamanca de Cine. Acompañados del alcalde de Talamanca de Jarama que es la localidad que alberga el homenaje y que coedita el libro junto a T&B presentaron la serie de actos a desarrollar en la Filmoteca Española y el propio pueblo de Talamanca. Entre estos, un paseo de Naschy por el edificio de La Cartuja, un decorado natural en el que rodó catorce películas.
Aprovechando la presencia de las figuras de cera de Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, la momia y Jeckyll y Hyde, Naschy y Matellano se inmortalizaron junto a los grandes monstruos del terror. Durante de presentacíón, Naschy señaló que "éste es un género cinematográfico de primera que ha dado grandes obras", recordó la importancia de la Cartuja en su filmografía y destacó que el libro "pone las cosas en su sitio, siendo el primer escrito que cuenta las cosas como son, con objetividad y ecuanimidad, ya que antes otros escritores y críticos habían hecho mucho daño al género".
Por su parte Matellano recalcó la importancia de la presencia de Naschy en el libro, no sólo por ser el prologuista (junto a Christopher Lee), sino también por ser el hilo conductor y el cineasta más importante del género en España.
Y por si fuera poco además se hizo la presentación del libro en el Cine Doré-Filmoteca, en el que Naschy y Matellano intervinieron junto a los actores Jack Taylor, Antonio Mayans, José Lifante y el director José Ramón Larraz, asi como la entrega del galardón Talamanca de Cine a Paul Naschy.

Mítica e hitorica foto: de izquierda a derecha, José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Víctor Matellano, Jack Taylor, José Antonio Mayans, Saturnino García.

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miércoles, abril 22, 2009

Eugenio Martín: Maestro del terror

Aunque él nunca se ha considerado un gran fan del cine de terror y es un hombre de esa generación de directores que se consideran así mismos artesanos, enamorados del cine, podemos afirmar que con tan solo cinco títulos de género en su haber son suficientes para otorgarle dicho titulo de maestro del terror.
Cuando hablamos de cine fantástico y de terror español (o Fantaterror, etiqueta con la que se conoce a dicho cine hecho en España desde finales de los 60 a principios de los 80) rápidamente salen los nombres de Paul Naschy, Jesús Franco o Narciso Ibáñez Serrador como grandes representantes. Si rascamos un poco más probablemente oigamos los nombres de Armando de Osorio, Leon Klimovsky o Jorge Grau, pero pocas veces se menciona el nombre de Eugenio Martín. Con casi 30 películas en su filmografía a Martín casi siempre se le recuerda por una sola película “Pánico en el Transiberiano”. Vamos a intentar solventar ese “error historico” con este humilde homenaje y a animar a que su obra se edite en DVD como merece.

Eugenio Martín nace en 1925 en Granada y comienza su carrera como documentalista aunque pronto se pasa a la ficción. Después de haber rodado una ignota película de Ciencia Ficción allá por el 62, “Hipnosis”, tenido que dirigir otro tipo de películas de terror como “La Vida Sigue Igual” y “ Las Leandras” con dos monstruos como Julio Iglesias y Rocío Dúrcal (esto lo digo sin ningún tipo de maldad sino con admiración sincera), y dirigir algún spaghetti-western digno de mención “Bad Man's River”, Martin aborda su primera película de genero:

La Ultima Señora Anderson” (1971)

Aunque si bien no se trata de una película de terror plenamente dicho, es más bien un thriller muy Hitchcockiano con elementos de Giallo, cabe destacar esta primera aproximación por su cuidado estilo, del que hará gala en sus siguientes cintas. El actor britanico de culto Michael Craig era una especie de Barbazul él cual tras una larga escena de juicio por asesinato de sus tres anteriores esposas se vera perseguido por un inspector de Scotland yard: nada más y nada menos que un José Luis López Vázquez responsable de gran parte del humor que destila la película. Además una Carroll Baker todavía sexy se cruzara en el camino de este coleccionista de esposas con misteriosas intenciones.

Panico en el Transiberiano” (1973)

Esta es la película de mayor éxito internacional del director granadino y por la que hoy todavía se le recuerda. Rodada en coproducción con Inglaterra, Martín tuvo el lujo de contar con dos actores de la talla de Christopher Lee y Peter Cushing en esta historia mezcla de terror y ciencia ficción deudora de la Hammer y que a pesar de sus limitaciones presupuestarias no deja de ser una excelente muestra de genero. El granadino siempre recuerda cada vez que tiene que hablar de la película como le gustaba a Christopher Lee jugar con las maquetitas del tren, que son más que apreciables en varias secuencias de la película. Extraterrestres de hace dos millones de años que absorbe cerebros, Telly Savalas de bandido cosaco, recuerdos de dinosaurios, Silvia Tortosa de condesa sexy (“He oido hablar de la evolución, es inmoral”), unos cuantos asesinatos, Lee y Cushing trabajando mano a mano y hasta Helga Line como damisela en apuros hacen de “Pánico en el Transiberiano” un coctel de puro entretenimiento.

Una Vela para el Diablo” (1973)

Pánico en el Transiberiano” es su película más conocida pero no la mejor, para hablar de la mejor tendremos que referirnos a otra película rodada el mismo año. Aquí nos encontramos a un Eugenio Martín en estado de gracia, haciendo terror como él entendía que tenia que ser el terror en España “de hacha y cuchillo”. "Una vela para el diablo" es una de las mejores aproximaciones a la España Profunda y su crónica negra que se hayan dado. El argumento es muy sencillo y a la vez muy eficaz por la contundencia con la que esta rodada. Unas estupendas Aurora Bautista y Esperanza Roy son las dos hermanas fanáticas religiosas que regentan una pensión para turistas. El destino o la mano de Dios hace que se crucen en su camino varias ovejas descarriadas, en forma de jóvenes y despreocupadas turistas inglesas, a las que acabaran dando matarile. De una modernidad y brutalidad impensable para la época (no se como se las apañaron para pasar la censura franquista) ya que aparte de los sangrientos asesinatos, muy realistas y nada complacientes, hay un desfile de desnudos muy considerables. "Una vela para el diablo" es una joya que no debe dejar pasar ningún aficionado al cine de terror.


Aquella casa en las afueras” (1980)

El retorno al género de Martín en los 80 da como resultado una de esas películas imperfectas que son perfectas. El propio director reniega de esta cinta* que a un servidor le parece de lo mejor rodado en este país. Quizás no esta a la altura de "Una vela para el diablo" porque no tiene el nervio de esta pero lo compensa con una atmósfera, una ambientación y un mal rollo fuera de serie. ¿Por qué digo que es imperfecta? Porque lo es, el primer asesinato no sucede hasta bien pasada la hora de película hasta entonces no ha pasado nada antes: pistas, indicios, ambientación pero nada sólido realmente. No importa si uno se mete en la película podra disfrutarla e incluso llegar a pasar miedo si se olvida de las formulas habituales de que todo tiene que estar planteado del minuto 20 al 25. Un matrimonio se muda a una casa en las afueras, ( Javier Escrivá y Silvia Aguilar) ella esta embarazada. La casa esta cuidada por una intrigante criada, una genial Alida Valli que pone los pelos de punta, que vive en el piso superior de la casa. Pronto empiezan a suceder extraños acontecimientos relacionados con la casa y el pasado de la protagonista que no voy a desvelar obviamente. Por alli se pasea tambien una joven Carmen Maura en forma de asistente social entrometida. Todo desemboca en un final contundente y que no defraudara a aquellos que han aguardado pacientemente la resolución del misterio.

*El hecho de tratar un tema como el aborto de una manera más que dudosa hizo que se enfrentaran director y guionistas (uno de ellos es Manuel Summers, por cierto al que nadie se le imagina ni de cerca en una película de terror) hasta el punto de que el director tuvo que meter algo de mano para que no resultara un panfleto.

"Sobrenatural" (1981)
Sobrenatural“ nace como una clara explotation de “El Ente” y por desgracia se queda en poco más. Una pena que esta sea su ultima peli de terror. Cristina Galbó es acosada por el fantasma de su marido maltratador. Intenta protegerla un poco convincente Máximo Valverde. Aún así tiene sus buenos mementos entre los que destaca una tremenda escena en la que la criada de la casa es atacada por diversos artefactos de la cocina y en especial por un cuchillo eléctrico que cobra vida propia. Recomendada para los fans de pelis de fantasmitas.

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viernes, octubre 05, 2007

Extraterrestres en la piel de Toro



¿Qué tienen en común Miguel Bosé y Nacho Duato... cinematográficamente hablando?. Respuesta: que ambos representaron a seres venidos de otra galaxia en el cine. El primero en “El Caballero del Dragón” y el segundo en “El forastero”, títulos que son “rara-avis” en el cine español. Aún ahora que se celebran las “bodas de plata” del rodaje de “E.T.” y que el propio Spielberg anuncia extraterrestres en la próxima aventura de Indiana Jones, resulta extraño hablar de seres venidos de otros mundos en el cine hecho en la piel de toro. Mentar ovnis, ufos, naves espaciales o extraterrestres varios alrededor del cine nacional suele ser motivo de chanza. Y no es para menos, lo primero que se viene a la mente es a Toni Leblanc confundiendo el desierto de Almería con la luna en “El Astronauta” (1970, Javier Aguirre); o peor, el remedo español del citado filme de Spielberg, “El E.T.E. y el Oto” (1983, Manuel Esteba), con el “fino” humor de los Hermanos Calatrava; o, mucho peor, convertir un héroe patrio, El Cid, en un ser llegado de otra galaxia en el pico de una cigüeña/ovni, encarnado en la atractiva figura de…Ángel Cristo, (“El Cid Cabreador”, 1983, Angelino Fons). Con exponentes como estos y otros nada olvidables como aquella impagable Marta Sánchez ejerciendo de replicante (“Supernova”, 1993, Juan Miñón) o la mezcla de scifi y sexo “El hombre perseguido por un ovni” (1977, J. C. Olaria), no es de extrañar que cueste acercarse al tema sin rubor. Sin embargo, pongámonos serios, ciencia ficción española haberla, hayla, y algún título que otro es merecedor de atención. Coqueteos con el género siempre hubo desde los experimentos de Segundo de Chomón a principios del siglo pasado. Pero nunca continuidad más allá de aisladas, y generalmente heroicas, incursiones nacionales. A destacar “Fata Morgana ” (1966, Vicente Aranda), “Los monstruos del terror” (1969, Hugo Fregonesse/Tulio Demichelli) o las destinadas al público infantil, “Una bruja sin escoba” (1967, José Mª Elorrieta) o “Los invasores del espacio” (1967, Guillermo Ziener). Centrándonos en la cuestión extraterrestre, algunos títulos a destacar por razones variadas. El primero, por ser la gran decepción para el cine fantástico español, la citada “El caballero del dragón” con dirección de Fernando Colomo, un producto alejado de su estilo personal. Decepción porque se trató en su momento (y así se publicitó) de la “película mas cara del cine español”, trescientos millones de pesetas del año 1985, un lujo para su pobres resultados. Aún con participación en el guión de gente del mundo del cómic como Andreu Martín o Miguel Angel Nieto, diseño visual de Enric Ventura, excelente fotografía de José Luís Alcaine, imaginativos decorados de Félix Murcia y espléndida partitura musical de José Nieto, no se pasó de la corrección. También el punto de partida argumental era de lo más sugestivo: una nave espacial llega a una aldea feudal medieval; el ovni es confundido con un dragón y su tripulante con San Jorge. Sin embargo la indefinición de tono y ausencia de dirección de actores terminó lastrando la empresa. Protagonizaba el amado/odiado de Herzog, Klaus Kinski, el todo terreno Harvey Keitel, nuestro internacional Fernando Rey y Miguel Bosé como extraterrestre mudo, poniendo caritas. A destacar la orgánica y convincente maqueta de la nave espacial realizada por Reyes Abades. En segundo lugar, resaltar los filmes de Juan Piquer. Piquer ha demostrado ser uno de los artesanos del cine español más entusiastas a la hora de afrontar el fantástico y la ciencia ficción. Y también, porque no, mas pícaros. Al calor de la citada “E.T” y de “Superman” (1978, Richard Donner), dirigió dos películas de/con extratrerrestres, “Los nuevos extraterrestres” (1983) y “Supersonic Man” (1979). Protagonizada por Michael Coby y Cameron Mitchell, “Supersonicman”, es probablemente la apuesta más psicotrónica, alucinante, del cine español. Sin complejos y con un presupuesto infinitamente menor que el film de Donner se atreve con un argumento plagado de superhéroes, robots y platillos volantes: una nave extraterrestre surca el espacio con Supersonicman en su interior para combatir al Dr Gulk, quien amenaza con destruir el planeta…Interesantes maquetas del maestro Emilio Ruíz y, ojo a la banda sonora discotequera de Gino Peguri, delirante y digna de “after”….Cuatro años después Piquer perpetra otra incursión alrededor de los visitantes de otros mundos con “Los nuevos Extraterrestres”, un film que iba a ser una “horror-movie” en la línea de “Alien” pero situado en un bosque, y al que finalmente se introdujo durante el rodaje un niño y un extraterrestre con aspecto de oso-hormiguero colocado, respondiendo este al nombre de “Trompy”… En tercer lugar, el capítulo de las coproducciones. Entre títulos como “La guerra de los misiles” (1977, Leslie H. Martinson), “Los viajeros del atardecer” (1979, Ugo Tognazzi) o “Hermano del espacio” (1987, Roy Garret), donde comparte reparto Martin Balsam con Silvia Tortosa, reseñar la destacable hispano/italiana “Terror en el espacio“ (1965) del maestro Mario Bava. A “Terror en el espacio” le debe mucho John Carpenter y su “La cosa” (1982). Y mucho mas Ridley Scott y su citado “Alien”. Y a su vez, el film de Mario Bava remite directamente al cine hollywoodense de ciencia ficción de los cincuenta. En este caso no son los extraterrestres los que viajan a la tierra, sino los astronautas terrícolas los que se encuentran con aquellos en un planeta perdido. Con rodaje en los Estudios Cinecittà de Roma, o en los madrileños Estudios Roma, según las fuentes, contaba con unos coloridos y a la par interesantes decorados de Giorgio Giovannini. Sin ser una obra maestra, es recomendable su revisión. En cuarto lugar, la que probablemente es una de las mejores incursiones del cine español en el fantastique, “Pánico en el Transiberiano” (1973, Eugenio Martín). Otro filme al que Carpenter debe pleitesía, sobre la figura de un extraterrestre “roba almas” campando a sus anchas por el angosto espacio de un tren. Con reminiscencias a “The Thing from Another World” (Christian Nyby), un reparto de grandes clásicos como Christopher Lee, Peter Cushing, un Telly Savalas mas esplendido de lo habitual y Alberto de Mendoza excelente en plan Rasputín, cuenta con un magnifico decorado de Ramiro Gómez y convincentes maquetas. Naif sin duda, pero muy recomendable. Por último reseñar el caso “Platillos volantes” (2003, Oscar Aibar). Aibar acomete la que puede ser la definitiva incursión en los ovnis hispánicos: dos parias en la España franquista de principios de los setenta y en pleno boon de los “avistamientos” ovnis, aburridos de la situación sociopolítica, se suicidan juntos, con el mensaje “Los extraterrestres nos llaman, pertenecemos al infinito”. Metáfora de este país, y, por que no, de nuestra ciencia-ficción española…que le vamos a hacer….


Victor Matellano

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